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Durante muchos años, hablar de la urbanización de L’Abeller ha significado hablar de expedientes, proyectos, reuniones y esperas. Pero detrás de todos esos papeles siempre ha habido algo mucho más sencillo: personas que viven aquí, familias que conservan una parcela desde hace años y generaciones que quieren mirar al futuro con algo menos de incertidumbre.
Hoy no podemos decir que todo esté resuelto. Tampoco sería responsable hacerlo. Pero sí podemos decir algo importante: después de muchos años, vuelven a coincidir avances administrativos, una vía de trabajo municipal y una organización vecinal capaz de acompañar el proceso. Existe una oportunidad real de avanzar y merece la pena conocerla.
Urbanizar no es solamente «hacer calles». Significa completar servicios que condicionan la vida cotidiana y preparar L’Abeller para afrontar mejor el futuro.
Puede significar disponer de un saneamiento colectivo en lugar de depender de soluciones individuales; mejorar pavimentos y recorridos; completar o renovar alumbrado, redes e infraestructuras; y aclarar quién debe conservar y responder de cada servicio. Todo ello puede traducirse en un entorno más ordenado, más fácil de mantener y con mejores condiciones para atender incidencias y resolver problemas comunes.
También puede reducir incertidumbres urbanísticas. Cuando una parcela reúne las condiciones legales necesarias, completar servicios y trámites puede facilitar futuras actuaciones, transmisiones o decisiones sobre el patrimonio familiar. No significa que todas las parcelas vayan a poder edificarse ni que cualquier construcción quede automáticamente regularizada, pero sí puede ayudar a eliminar obstáculos que hoy siguen pendientes.
Para quien vive aquí, el beneficio se entiende en servicios y funcionamiento diario. Para quien conserva una parcela sin construir, puede significar mantener abiertas posibilidades para el futuro. Y para quien piensa en sus hijos o nietos, puede significar intentar no dejarles exactamente el mismo problema que recibimos nosotros.
L’Abeller no ha llegado hasta aquí por el trabajo de una sola asociación ni de una sola generación. Durante años muchas personas han asistido a reuniones, presentado escritos, participado en agrupaciones, defendido propuestas y cuidado sus viviendas y parcelas.
Ese esfuerzo ha ido dejando proyectos, estudios, informes, acuerdos y experiencia acumulada. No empezamos de cero: caminamos sobre el trabajo que muchas personas hicieron antes que nosotros. La documentación vecinal refleja un trabajo continuado durante años para desbloquear el expediente y buscar soluciones viables.
La Associació Veïnal Per l’Abeller quiere recoger ese testigo. No pretende sustituir al Ayuntamiento ni atribuirse lo conseguido anteriormente por otras asociaciones y tantas otras personas. Nuestro papel es ayudar a ordenar información, mantener el seguimiento, plantear soluciones, escuchar situaciones diferentes y contribuir a que los propietarios tengan una representación amplia y plural cuando haya que tomar decisiones.
En los últimos meses se han producido pasos que permiten volver a mirar hacia delante. La modificación del planeamiento necesaria para continuar el proceso ha avanzado en su tramitación y la gestión directa municipal continúa siendo una vía de trabajo, que requeriría apoyo técnico y administrativo externo para poder desarrollarse.
Eso todavía no significa que la gestión directa esté definitivamente aprobada, que exista un presupuesto actualizado de las obras o que conozcamos cuánto correspondería pagar a cada propiedad. Son decisiones y trabajos que todavía deben concretarse.
Sí sabemos que el Ayuntamiento trasladó la importancia de contar con un consenso vecinal suficiente y valoró positivamente que exista una asociación capaz de actuar como interlocutora, informar y recoger propuestas. Por eso ampliar la representación vecinal no es una cuestión de números por los números: cuantas más propiedades estén representadas, mayor capacidad tendremos para participar con una voz fuerte, diversa y representativa.
La Asociación trabaja para conseguir una representación vecinal claramente mayoritaria. Como referencia provisional se está utilizando superar el 51 % de las parcelas que finalmente se determine que deben computar, aunque no se trata de un requisito legal acreditado y el Ayuntamiento todavía debe concretar cómo valora y comprueba ese respaldo vecinal. Lo importante es el fondo: demostrar que existe una base vecinal suficientemente amplia para continuar trabajando.
Sabemos
El procedimiento continúa, existe una vía de trabajo para la gestión directa y el Ayuntamiento considera importante contar con suficiente respaldo vecinal.
Todavía debe concretarse
El proyecto actualizado, los costes, su reparto, los plazos y cómo se acreditará exactamente el respaldo vecinal.
Tener dudas después de tantos años es razonable. También lo es preocuparse por los costes, por cómo se repartirán, por el proyecto final o por los plazos.
Completar la urbanización tendrá costes y hoy no existe en la documentación revisada un presupuesto final actualizado ni cuotas individuales definitivas. Precisamente por eso avanzar no puede significar aceptar cualquier solución. Debemos poder exigir que lo que se plantee sea técnica, jurídica, económica y socialmente razonable, y que antes de decidir se explique con claridad.
El proyecto redactado años atrás es un punto de partida importante, pero no debe tratarse como si todos sus detalles fueran hoy definitivos. Quedan cuestiones que deberán actualizarse, justificarse y someterse a los procedimientos correspondientes.
Y aquí hay una diferencia fundamental: asociarse no significa aprobar anticipadamente un proyecto, aceptar un presupuesto desconocido ni comprometerse con una futura cuota urbanística. Las obligaciones urbanísticas que en el futuro puedan corresponder a cada propiedad dependerán del procedimiento urbanístico y de las decisiones que se adopten, no del hecho de pertenecer o no a la Asociación.
Asociarse significa estar informado, poder preguntar, aportar propuestas y sumar representación. Incluso quien tenga dudas sobre cómo debería hacerse la urbanización tiene motivos para querer estar presente cuando esas respuestas empiecen a concretarse.
Durante muchos años hemos esperado decisiones que no estaban en nuestras manos. Seguimos necesitando al Ayuntamiento y a los técnicos, porque muchas decisiones únicamente les corresponden a ellos. Pero hay una parte que sí depende de nosotros: organizarnos, informarnos y demostrar que L’Abeller cuenta con una representación vecinal amplia y responsable.
No tenemos que pensar exactamente igual sobre cada detalle. Una comunidad sólida no es aquella en la que nadie pregunta, sino aquella capaz de buscar respuestas y defender lo común respetando situaciones diferentes.
Quizá esta generación tampoco pueda resolverlo todo de un día para otro. Pero sí puede intentar dar el paso que permita completar servicios, ordenar lo pendiente y abrir posibilidades para quienes viven hoy en L’Abeller y para quienes vendrán después.
Tenemos una oportunidad. Lo importante ahora es conocerla, participar y decidir juntos qué L’Abeller queremos dejar a la siguiente generación.
Si tienes una propiedad en L’Abeller y todavía no formas parte de la Asociación, te invitamos a informarte y preguntarnos todo lo que necesites. Informarse no obliga a asociarse.
Y si compartes el objetivo de conseguir una representación vecinal fuerte, plural y capaz de ayudar a que L’Abeller avance, puedes sumarte a la Associació Veïnal Per l’Abeller.